viernes, 21 de junio de 2013

TALES OF TILES CAPÍTULO 3 TEMPORADA 1 "EL DESAFÍO DE HADES"

TALES OF TILES CAPÍTULO 3 TEMPORADA 1 "EL DESAFÍO DE HADES"
El espartano abrió los ojos y vio aquellas letras que brillaban en el techo de aquella oscura estancia. 
“No te muevas.No hagas ruido. Ellos buscan algo vivo para comer”
Kratos se quedó algo extrañado y pensó no hacer caso de aquella especie de advertencia pero de repente empezó a escuchar extraños gemidos a su alrededor. ¡No estoy solo! Allí parecía haber criaturas extrañas que gemían, gruñían y se paseaban torpemente a su lado. ¿Qué clase de reto le estaban imponiendo los Dioses ahora? Con suma lentitud y procurando no hacer ruido se incorporó. Notaba a las criaturas pasear justo a su lado e incluso podía sentir su fétido aliento. 
Dio un paso al frente y se chocó contra unos barrotes que le separaban de aquellos monstruos. El sonido del golpe que el espartano se había dado contra los barrotes les alertó. Las criaturas comenzaron a gritar con más fuerza. Kratos notó como se acercaban a los barrotes e intentaban meter los brazos a través de ellos. El espartano se apartó e intentó situarse en el centro de aquella especie de jaula que lo salvaba de las criaturas.
-¿Qué queréis de mí?-
Las criaturas se volvieron locas al escuchar la voz de Kratos y empezaron a golpear con fuerza los barrotes. De repente se activó una especie de dispositivo, una especie de cronómetro. Kratos cogió con fuerzas sus espadas esperándose lo peor. La luz se encendió y pudo ver aquellas criaturas pútridas, sacadas del abismo de Hades. 
-¡Siervos de Hades no os temo!-gritó el espartano.
Acto seguido la jaula que le protegía desapareció incrustándose en el suelo y dejando al espartano a merced de los no muertos. 
-¡Venid a por mí!¡Nada podrá conmigo!-
Las criaturas se acercaron dispuestas a devorarlo sin piedad pero Kratos tenía para ellos una buena bienvenida. El fantasma de Esparta usó la Ira de Poseidón y descargó unos fuertes ataques eléctricos sobre las criaturas más cercanas a él. Los no muertos que fueron alcanzados cayeron al suelo atontados pero otros rápidamente les pasaron por encima para poder alcanzar a su presa. 
-¡No temo a la muerte!¡Ésta empezó la mayor de mis empresas!-dicho esto el espartano hizo uso de su destreza en combate para esquivar a los siervos de Hades y después haciendo uso de sus espadas, las clavó en el techo se impulsó hacia éste para después desencajarlas para tirarse en picado hacia sus enemigos. 
Al caer al suelo clavando sus espadas, Kratos creó una pequeña onda expansiva que acabó con los zombis que había alcanzado antes y tumbó a los que se encontraban cerca. Muchos habían perdido sus miembros e intentaban atacar al espartano sin brazos o incluso arrastrándose por haber perdido las piernas. Kratos no tenía piedad en cuanto se trataba a sirvientes de los Dioses, él había sido una marioneta más de éstos durante mucho tiempo algo que concluyó el mismo. Volvió a dar un fuerte salto para clavar nuevamente sus espadas en el suelo y crear aquella onda expansiva acabando así con los que se habían caído al suelo antes y tumbando a una nueva tanda.
-¡Esto es todo lo que tienes Hades!-
Otro grupo de zombis se acercó a él aunque empezaron a tropezar con los que se encontraban en el suelo y el caos se apoderó de ellos que comenzaron a empujarse e incluso arrancarse miembros.
-¡Estás son las criaturas que mandas para matarme!-gritó entre carcajadas viendo como aquellos seres sin razón se estaban matando entre ellos.
Kratos comenzó a darles espadazos despedazándolos y acabando con aquella estúpida guerra que se habían montado por ver quien conseguía comérselo. Ahora solo quedaban cuatro de los monstruos, que algo rezagados empezaban a percatarse de la presencia del espartano.
Kratos vislumbró algo en una de las esquinas de la estancia pero concentrado en sus enemigos no pudo ver bien lo que era, aunque le parecieron unos frascos llenos de líquidos de colores. Una de las criaturas se acercó intentando asestarle un zarpazo pero dando una voltereta hacia la izquierda evitó que le alcanzara. Pero los Dioses empezaban a ponerle las cosas más difíciles si es que detrás de aquella prueba estaban ellos manejando los hilos.
Al incorporarse de la voltereta Kratos, que se había confiado demasiado en sus capacidades de combate, no se percató de que uno de los zombis se abalanzaba sobre él. La criatura pútrida le asestó un fuerte mordisco en la espalda. Kratos rápidamente empezó a sentir el veneno en su interior, veneno que poco a poco lo consumiría y lo convertiría en uno de ellos.
-¡No sucumbiré ante tu podredumbre Hades!¡No me llevaras contigo!-
Kratos se giró e intentó arrancarle la cabeza al zombi que aún estaba mordiéndole pero la llegada de un tercero le distrajo. La criatura intentó aprovechar que estaba herido y con el zombi enganchado por los dientes a su espalda para asestarle un bocado pero Kratos con agilidad lo esquivó. 
El fantasma de Esparta volvió a girarse para cortarle la cabeza al zombi que le mordía y esta vez sí consiguió su propósito, cuando hubo cercenado el cuello del monstruo arrancó la cabeza que aún estaba unida a su espalda y vio como su sangre empezaba a brotar junto a una especie de líquido negruzco, la ponzoña de los no muertos.
-¡Ya he escapado de tu abismo de muertos! ¡Puedo volverlo a hacer cuando quiera!-gritó Kratos mientras pisaba la cabeza del zombi que le había mordido.
Quedaban tres aún en pie y el espartano empezaba a notar como sus fuerzas se mermaban. ¿Cuánto podía aguantar con aquel veneno en su sangre? La criatura que había intentado morderle antes volvió a intentarlo aunque esta vez obtuvo lo que quería. Kratos empezaba a ver sus capacidades disminuir a pasos agigantados como los titanes que antaño había tenido que derrotar. Sintió los dientes clavándosele esta vez en el antebrazo y nuevamente el escozor de la ponzoña. Sin dudarlo un instante le cortó la cabeza y separó ésta de su brazo como se separan las garrapatas de la piel de un animal.
Cansado y viendo que los dos monstruos que quedaban empezaban a tropezar con los cuerpos de los caídos decidió gastar sus últimas fuerzas en acabar con aquellos dos de un solo golpe. Con ambas espadas y haciendo uso de las cadenas a las que se encuentran unidas a modo de látigo les cortó la cabeza a ambos zombis. 
-¡No te temo!¡No temo a ningún Dios!-
Kratos cayó de rodillas exhausto a causa de aquel veneno que empezaba a pudrir sus entrañas y de repente volvió a ver aquellos frascos en la esquina izquierda, justo en frente de él. Se acercó arrastrándose a ellos y leyó sus etiquetas.
“Bébeme y tu vida recuperarás” “Bébeme y la magia correrá tus venas” “Bébeme y limpia tu cuerpo de cualquier mal”
El espartano observó en silencio los tres frascos y en un intento desesperado por aliviar aquella sensación dolorosa que le recorría el cuerpo bebió del primer frasco. ¿Qué podía empeorar? Nada, aunque tampoco mejoró, sentía como el veneno seguía corrompiéndole por dentro y no podía evitarlo. Bebió del segundo frasco pero tampoco pareció ocurrir nada. Sólo le quedaba el último. ¿Curaría el mal que le estaba matando?
Cogió el frasco y justo cuando se disponía a abrirlo para tomárselo escuchó un fuerte ruido.
¡CLICK! 
Parecía que el cronometro había llegado a su fin. Como una trampa mortal el suelo bajo él cedió y en cuestión de segundos se encontró cayendo hacia un oscuro vacío. Con una rapidez casi imposible en su estado y sin soltar el último frasco se percató de que la plataforma donde se encontraba la jaula era el único trozo de suelo que se había quedado en pie, y rápidamente lanzó su espada hacia ella para no caer al vacío. La espada se enganchó en la parte baja de la plataforma que había quedado en pie y Kratos se impulsó hasta ella donde estaban los barrotes que antes habían desaparecido. 
Enganchado con todas sus fuerzas a los barrotes se tomó el último frasco aunque aquello tampoco pareció aliviarlo mucho, al menos no por el momento, después se percató que justo a su lado había un botón en uno de los barrotes. Lo pulsó y la verja se puso en posición horizontal.
Él que se encontraba agarrado se encontró ahora tumbado sobre una plataforma de barrotes que se movía lentamente hacia una puerta. Se puso de pie y observó que había dos puertas más, una a su izquierda y otra a su derecha. 
¿Qué es esto?-se preguntó extrañado.
Casi sin darse cuenta los dolores del veneno de los zombis empezaba a disiparse. ¡La poción ha surtido efecto! Pero ahora esa no era su preocupación. ¿Qué camino tenía que seguir?
Observó una vez más las tres puertas y guiado por un impulso se dirigió hacia la de la izquierda.
-¡No acabaréis conmigo!-gritó antes de cruzar el arco que le conducía a una nueva sala.


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