jueves, 14 de noviembre de 2013

TALES OF TILES CAPÍTULO 6-EL CHICO DE LOS CUERNOS PARTE II

La princesa seguía esquivando como podía los embistes del muchacho pero empezaba a cansarse y quería que todo aquello acabase. Aprovechaba cada descuido del chico para asestarle un golpe o al menos intentarlo, puesto debido a la poco luz que había en aquella sala y que el joven se movía de forma frenética era prácticamente un reto imposible asestarle un golpe certero.

-Por favor basta ya.- suplicó Peach cansada.

El joven no la escuchó, aunque ella no supo si es que fingió no hacerlo o simplemente estaba tan cegado por la furia de la batalla que no atendía a lo que ocurría a su alrededor.

-No quiero pelear más.-dijo la princesa.-Podríamos ser amigos y juntos salir de este extraño castillo de Bowser.-

De repente el joven reaccionó. Paró en seco justo en el momento que iba a golpearla y con aquellos ojos ensombrecidos la miró atentamente.

-¿Por qué hablas?-preguntó extrañado y exhausto por el esfuerzo que había hecho.

-Aprendí de muy pequeña, tú también lo haces.-respondió Peach.

-¡Las sombras no hablan!-repitió el joven.

Había pronunciado aquellas palabras un par de veces. ¿Podría ser que aquella oscuridad en sus ojos lo cegara y solo la viera como una sombra?

-No soy una sombra. ¿Me ves cómo tal?-

El joven asintió enérgicamente.-Si no eres una sombra, ¿Qué eres y por qué eres igual que ellas?-preguntó escéptico el joven.

Peach se quedó pensativa intentando encontrar las palabras idóneas para explicarle lo que creía que estaba ocurriendo.

-Soy una princesa. Al parecer tienes algo en los ojos que te hace verme como una sombra.-

El chico se frotó los ojos con fuerza y después los entrecerró para agudizar su vista y observar con detenimiento a la chica.

-¿Qué me has hecho?-

-¡Nada!-exclamó Peach.-Habrá sido Bowser, él siempre me secuestra, supongo que por alguna razón también necesitaba secuestrarte a ti.-

-¡Yorda!-susurró el joven.

-¿Quién es Yorda?-preguntó la princesa recordando que era otra de las palabras que el joven no dejaba de repetir desde que se habían encontrado.

-¡Debo protegerla!- dijo mirando de un lado a otro esperando ver más allá de la espesa oscuridad que cubría la sala y se agudizaba con aquella oscuridad de sus ojos.

-¿Es tú princesa?- preguntó Peach.

El joven no le prestó atención a aquella pregunta y comenzó a andar desapareciendo del campo de visión de la princesa. Peach escuchaba como el joven comenzaba a golpear la pared tanteando el terreno o buscando sin éxito una salida de aquella habitación.

-Me lo tomaré como una respuesta afirmativa.-dijo la chica. –Eso quiere decir que tú eres para esa tal Yorda como es Mario para mí, ¡Mi salvador!- Peach apretó sus manos contra su pecho y puso la mirada perdida recordando a su adorable Mario. –Seguro que viene a salvarme.- afirmo la chica después.

El silencio reinó durante unos instantes, la princesa no hacía más que pensar en el tiempo que tardaría su amado en salvarla aquella vez y el joven buscaba sin ningún éxito alguna forma de salir de allí, hasta que Peach acabó con él.

-¿Cómo te llamas?- preguntó.

-Ico-respondió el joven secamente.

-Es un nombre muy bonito. Yo me llamo Peach, la princesa Peach.-

-Vale.-respondió Ico como si no le importara.

La princesa frunció el ceño enfadada por la mala educación de su acompañante pero rápidamente se olvidó de ello cuando el joven accionó algo en una de las paredes que palpaba y una voz extraña comenzó a hablarles.

-¿Qué es eso?- preguntó la princesa justo cuando la voz terminó de hablar en un idioma que ella no conocía.
La estancia se iluminó un poco y pudo ver al otro lado de la habitación a Ico apoyado en una puerta. Miró a su alrededor y vio dos puertas más una a cada lado. Tras ella no había ninguna.

-¿Qué ocurre Ico?-

De repente el joven comenzó a oscurecerse convirtiéndose en una sombra, con una velocidad felina se dio media vuelta y la miró fijamente como un animal observando a su presa. Peach vio como los ojos del chico eran rojos y resaltaban en su silueta negra. ¡Tiene cuernos! ¡Ojos rojos! ¿Es un enviado de Bowser?
La joven agarró con fuerza su sombrilla y la empuñó indicándole a aquel monstruo que no iba a rendirse sin pelear. Rápidamente Ico se abalanzó sobre ella y comenzaron nuevamente a luchar. La princesa intentaba con enorme esfuerzo esquivar los fuertes ataques del chico pero parecía que ahora siendo una sombra era más ágil y poderoso.

-¡Ico basta!-gritó la chica.

Dichas estas palabras el joven la golpeó en la espalda sin piedad haciendo que cayera de bruces sobre el suelo. Peach pudo ver en la esquina de enfrente unos frascos que al parecer habían aparecido ahí como por arte de magia, puesto que hasta el momento no los había visto. Arrastrándose debido al fuerte dolor que el último golpe le había causado intentó alcanzarlos, pero un segundo golpe la detuvo por completo. Un tercero, un cuarto y así sucesivamente la princesa fue golpeada con fuerza hasta que su cuerpo no pudo más. Recordando los últimos momentos que había estado con su amado y viendo como el suelo de la habitación se inundaba con su sangre la joven cerró los ojos para abandonar aquel macabro lugar.

Ico golpeó una vez más el cuerpo inerte de la princesa, asegurándose de que estaba totalmente muerta. Después se dirigió hacia los frascos que ella había visto y se los bebió sin siquiera saber que eran. De repente la oscuridad que le cubría se disipó, incluida la de sus ojos. Ico se asustó al ver su cuerpo y arma cubiertos de sangre. ¿Qué había ocurrido? Nervioso se dio media vuelta y vio el cuerpo sin vida de la princesa. Rápidamente se acercó a ella.

-¿Estás bien? ¡Despierta!- gritó el joven mientras intentaba reanimarla.-¿Qué ha pasado? ¿Lo he hecho yo?-
El joven se miró las manos ensangrentadas y todas las salpicaduras que tenía en la ropa, claramente él había acabado con la vida de la chica, aunque ni siquiera lo recordaba. Apoyó la cabeza en la espalda destrozada de la princesa y comenzó a llorar.

-¡Estoy maldito! Siempre lo han dicho, debí morir aquel…- de repente se escuchó un crujido y las tres puertas de la sala se abrieron.

El chico alzó la cabeza y observó aquellas tres salidas. ¿Debía marcarse de allí? No podía dejar de sentirse culpable por lo que le había ocurrido a aquella muchacha, se sentía sucio, maldito como todos siempre habían dicho, pero debía encontrar a Yorda, él debía protegerla. ¿Qué podía pasarle en aquel lugar si él no estaba con ella? Acarició el pelo de la princesa en una muestra de cariño y después colocó su cuerpo con cuidado apoyándolo en una de las paredes.

-Espero que tu alma pueda perdonarme.-

Dicho esto el joven miró unos instantes las tres puertas y decidió al final se decantó por la de la derecha. Entristecido y ansioso por encontrar a su compañera, el joven dejó atrás el cuerpo inerte de la princesa.

[LAS VOTACIONES HAN QUERIDO QUE ICO GANARÁ. TRAS LA TOMA DE LAS POCIONES ICO RECUPERA SU VIDA POR COMPLETO. COMO HA ACABADO CON LA VIDA DE PEACH, ICO PASA A SER PERSONAJE PRINCIPAL Y PEACH QUEDA BLOQUEADA.]


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