martes, 21 de enero de 2014

TALES OF TILES CAPÍTULO 12-"El trato"

Abrió los ojos y se llevó la mano derecha a la cabeza. Sentía como ésta le daba vueltas como siempre tras una buena borrachera en las tabernas, aunque la verdad es que aquella vez se le había ido de las manos.

Rápidamente se sobresaltó al ver que estaba atado con grilletes de pies y manos y encerrado en una habitación ensangrentada. 

-¿Pero dónde coño estoy?-dijo el pirata en voz alta, como si esperara que alguien le respondiera. -Esta borrachera se me ha ido de las manos.-continuó.

De repente ante él apareció una luz cegadora que poco a poco empezó a transformarse en la figura de una joven. 

-¡Bienvenido Edward Kenway!-le dijo una voz femenina que salía de aquel translucido cuerpo.

-¿Quién eres y qué hago aquí?-

-¡Estás de suerte pirata! Hoy vengo a proponerte un trato.-

-Dime quien eres.-gritó Edward intentando acercarse a la silueta. Los grilletes atados al suelo le impedían moverse del sitio.

-Ponte tranquilo. Soy la única que puede ayudarte ahora mismo.-

Edward miró a aquella mujer transparente con mala cara. No sabía ni que ni quien era y obviamente no quería su ayuda.

-No pongas esa cara guapo. Eres muy importante para ella y por eso tengo un trabajo especial para ti.- 

-¿Qué le has hecho a mi mujer?-gritó Edward al escuchar aquellas palabras.

-¿Tú mujer?-dijo la mujer sonriendo.-No me hagas reír Edward.-dijo la mujer echándose a reír a carcajadas segundos después.-No hablo de tu mujer. Hablo de Eve.-

-¿Eve?-preguntó intrigado Edward.

-Tú no la conoces, pero ella es muy importante para ti.-le dijo la extraña mujer.

-¿Qué?-dijo Edward sorprendido.-¿Y por qué es importante para mí?-

-Eso no importa.-

-Sí importa.-gritó Edward estirando de los grilletes nuevamente.

La mujer comenzó a andar por la sala dando vueltas alrededor de Edward. Éste la seguía con la mirada como podía, pueso que los grilletes le impedían moverse.

-Como te he dicho te voy a proponer un trato.-De repente apareció una tabla en las manos de la mujer.-Esta habitación es un horno que se activará dentro de cinco minutos después de que yo me marche....-

-¿Un horno?-gritó Edward interrumpiendo al holograma.

-Deja que termine Eddy, odio que me interrumpan.-dijo molesta la mujer. 

Edward frunció el ceño al escuchar el diminutivo de su nombre. Aquello era insultante, no solo por el nombre que le había adjudicado si no porque aquella extraña intentaba intimidarlo diciéndole cosas que él ni siquiera entendía. 

-Como iba diciendo. El temporizador se activará y tendrás cinco minutos para resolver este acertijo.-la mujer le mostró la tabla en la que Edward pudo ver algunos recuadros blanco con puntos negro dentro. ¿Qué era aquello? -Y ahora es cuando te doy a elegir. Puedes resolver este acertijo y salvarte o esperar a que Eve lo haga.-continúo la mujer.

-¿Y cuál es el trato?-dijo Edward sorprendido al no entender cual podía ser.

-El trato es el siguiente. Si decide resolver este acertijo, te brindaré la oportunidad de sobrevivir aquí a cambio de que estés de mi lado.-la mujer transparente se acercó a Edward y le agarró la barbilla. Edward no sintió nada. -Si por el contrario decides dejar tu vida en manos de ella, tú y yo seremos enemigos para siempre.-continuó soltando la barbilla del pirata para hacer un gesto con el dedo como si le cortara el cuello. 

-¿De verdad tengo elección?-preguntó retóricamente Edward y con tono irónico, al ver que las opciones que le daba no eran muy alentadoras. 

-Por supuesto que sí, siempre y cuando creas que ella va a venir a salvarte.-respondió la mujer a pesar de que el pirata no esperaba una contestación.

-Pero...¿Quién es ella?.-

-¿Eve? Ya te he dicho que es importante para ti.-le dijo sonriendo pícaramente.-La cuestión es si tú consideras que es tan importante como para dejar tu vida en sus manos.-

-Como va a ser importante si ni siquiera sé quien es.-respondió el pirata cansado de los jueguecitos que se traía aquella extraña.

-Tú eliges Eddy...-acto seguido le tiró la tabla con el acertijo haciendo que cayera boca abajo.-Si decides jugar en este juego a mi lado, solo tienes que darle la vuelta, si por lo contrario prefieres confiar en Eve, no lo hagas.-segundos después de estas palabras la mujer desapareció dejando a Edward con la tremenda duda. ¿Era de fiar? ¿Tenia elección o moriría hiciera lo que hiciera? La verdad es que no se fiaba de aquella mujer pero también apreciaba mucho su vida y si de verdad aquella habitación iba a transformarse en un horno él no quería estar allí para verlo.

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