martes, 11 de febrero de 2014

TALES OF TILES CAPÍTULO 12-"El trato" Parte II

Edward desconfiaba por completo de aquella extraña pero la verdad es que tampoco se fiaba de que nadie pudiera venir a salvarle si lo del horno era cierto. Su cabeza daba vueltas intentando encontrar una solución. Tiró con fuerza de las cadenas que lo tenían atado pero no consiguió nada. Buscó por la habitación sus armas pero no las encontró. Desesperado miró lo que aquella extraña le había dejado. ¿Debía darle la vuelta? ¿Y si era una trampa? No tenía mucho tiempo según lo que la mujer le había dicho para pensar si debía dar la vuelta a aquella tabla o no. Rabioso le dio un manotazo alejándola de él lo que hacía que ya fuese imposible alcanzarla para cumplir con lo que aquella rara mujer le había pedido.

El pirata sintió una pequeña punzada en el corazón. ¿Le había llevado a una muerte segura aquel impulso? Resopló con fuerza. Le daba igual, no pensaba servir a aquella ramera, antes la muerte, pensó. Edward continuó estirando con fuerza de los grilletes e intentando quitárselos a la fuerza cuando de repente se escuchó un sonido extraño. Edward se quedó quieto y miró a su alrededor, segundos después de las paredes salieron unos tubos que comenzaron a echar llamas convirtiendo aquella habitación en un horno tal y como había dicho la mujer. 

Edward comenzó a sentir como los grilletes se calentaban y le quemaban la piel para después sentir como las llamas le abrasaban lentamente. El dolor era insoportable y hacía que el pirata profiriera gritos ensordecedores. Las yagas comenzaban a aparecer en su piel y el hombre podía sentir su formación con el dolor más terrible que jamás había sentido. Aquel intento tormento hizo que el pirata se dejara caer al suelo entregando su vida sin poder resistirse más. ¡Está todo perdido! Pensó Edward. ¿Por qué no había hecho caso a aquella mujer? ¿Por qué no había intentado hacer lo que le había pedido? Cerró los ojos recordando todo lo que le había dado felicidad en esos años de su vida, cuando de repente se percató de que ya no sentía dolor. Abrió los ojos una cegadora luz lo deslumbró. ¿Había muerto?

-¡Acércate si no quieres quemarte!-dijo una voz femenina similar a la de la extraña mujer. 

¿Le hablaba a él? ¿Quién era? Edward intentó moverse pero no podía, ni siquiera podía ver nada y se sentía totalmente paralizado, aunque al menos había dejado de sentir dolor. De repente los oídos comenzaron a pitarle y todo se volvió oscuro durante unos segundos.

-¿Está muerto?-preguntó una voz masculina.

-No, solo herido.-contestó la misma voz femenina de antes.

La oscuridad comenzó a disiparse y empezó a ver la silueta de una chica y un joven. El pirata comenzó a dar manotazos al aire como si intentara defenderse de algo, estaba confundido, y la verdad es que desconfiaba al completo de aquellos dos extraños. 

-¿Estás bien?-le dijo con dulzura la chica. 

La vista de Edward comenzaba a dejar de ser borrosa hasta que por fin pudo ver a sus dos acompañantes. La chica era una joven guapisima de melena rubia que guardaba un parecido extraño con la mujer que antes le había visitado. El chico iba vestido con el atuendo de los asesinos, algo que Edward reconoció en seguida, aunque era bastante distinto al que él poseía. 

-¿Quiénes sois?-preguntó el pirata.

La chica de curvas exuberantes se acercó a Edward y sacando una llave de su tremendo escote comenzó a quitarle los grilletes mientras le respondía. 

-Soy Eve y él es Connor.-respondía la joven quitando el último grillete que ataba al capitán.

Edward se miró las manos, tenía algunos rasguños pero ni rastro de quemaduras o ampollas. Acto seguido se tocó la cara para comprobar si al igual que sus manos se habían librado de las terribles quemaduras que había sentido.

-¿Se encuentra bien capitán?-le preguntó el joven.

Edward asintió y recordó lo que el extraño holograma le había dicho. ¡Eve es importante para ti! ¿Era aquella chica de la que hablaba?

-¿Quién eres, qué hago aquí y por qué eres importante para mí?-le preguntó a la joven.

La chica que estaba agachada a su lado se puso en pie y se dirigió hacia Connor, su compañero. -No sé si podré responder a todas tus preguntas capitán.-dijo la joven agarrando la mano de Connor.-Soy Eve, ese es mi nombre o al menos el que recuerdo. La malvada Eva me busca pero la verdad es que no sé porque.-continuó la joven.-Desperté con los gritos de dolor de Connor.-dijo mirándole.-Y le salvé de una muerte segura como he hecho contigo ahora.-continuó.-Ahora él es mi guardián, él cuida de mí.-terminó la joven apoyando su cabeza en el brazo del muchacho.

Edward pudo ver la complicidad que había entre ambos y una leve sonrisa se dibujó en su rostro. La chica era preciosa y si aquel joven había conseguido enamorarla le debería todos sus respetos. Mujeres de tal belleza no son fáciles de encontrar, pensó el pirata.

-¿Y no sabes por qué estamos aquí?-preguntó Edward volviendo al tema que de verdad le preocupaba.

-No.-respondió la chica soltando la mano de Connor para acercarse al pirata.-Sé que todo esto es obra de Eva. Ella ha creado este lugar pero no sé nada más, no lo recuerdo.-prosiguió la joven.

-Tal vez si...-dijo el joven asesino sin terminar la frase sabiendo que Eve la entendería.

-¿Tú crees?-preguntó la chica girándose hacia él.

-¿Qué ocurre?-preguntó Edward al ver que Connor asentía.

La chica le tendió una mano a Edward para que se levantara mientras pensaba las palabras que iba a usar para explicarle al pirata de lo que hablaban.

-Me has preguntado porque soy importante para ti y la verdad es que no lo sé, simplemente siento que los Kenway formáis parte de mi corazón.-

-¿Los Kenway?-interrumpió Edward.

-Así es.-dijo la chica asintiendo.

-¿Él...?-preguntó extrañado Edward señalando a Connor. 

-Él es tu nieto Edward.-dijo la joven.

El pirata se echó a reír a carcajadas. -¿Mi nieto? Pero si yo no tengo hijos. Además, ¿Qué edad crees que tengo guapa? Para que él pudiera ser mi nieto tendría que haber tenido hijos con seis años.-dijo sin parar de reír.

-Es difícil de creer.-le dijo seria la chica.-Pero él es Connor Kenway, hijo de tu furuto hijo Haythan.-

Edward rió más fuerte al escuchar las palabras de la joven y se acercó al muchacho que decía ser su nieto. Le quitó la capucha del traje de asesino y señaló su rostro para después hablar a la chica.-¿Mi nieto? ¡Estás loca! Si no nos parecemos en nada. ¡Él es un nativo!-

La risa de Edward retumbaba en la habitación mientras Connor permanecía serio e impasible mirando a su compañera como si esperara a que ella hiciera algo. Eve resopló y se acercó al pirata y poniéndole una mano en el pecho y la otra en el pecho de Connor hizo que ambos entraran en una especie de trance. Edward pudo ver en cuestión de segundos y como si fuera una película pasada a cámara rápida su vida y la del joven asesino. Su corazón comenzó a acelerarse al comprobar que de verdad , como la joven había dicho, era su nieto.

Se quedó sin aire unos instantes después de salir de aquel trance. Cuando reaccionó miró fijamente al joven a los ojos.

-Connor.-dijo en voz baja.-Eres...-

El asesino nativo asintió.

-¡Estáis de coña!-dijo Edward alejándose molesto de ambos chicos.-¿Qué clase de brujería has usado conmigo mala perra?-le dijo a Eve.

-Ni se te ocurra hablarle así.-dijo Connor alzando su Tomahawk de forma amenazadora.

-¡Connor!-gritó Eve acercándose rápidamente para hacer que el joven bajara el arma.

-No te tengo miedo niñato.-le dijo Edward crujiéndose los dedos de las manos.-Deja tus armas y pelea como un hombre si quieres defender a tu chica.-

-¡Basta!-gritó Eve.-Nadie va a pelear.-dijo la joven empujando a Edward para alejarlo de Connor.-¿No os dais cuenta de que Eva puede estar consiguiendo su propósito mientras nosotros estamos aquí perdiendo el tiempo?-dijo enfadada la joven.

-Tienes razón.-respondió Connor.

-¿Su propósito no es encontrarte?-preguntó extrañado Edward.

-Sí, ella me persigue, pero es obvio que trama algo más.-dijo la chica moviendo las manos para referirse a aquella habitación con trampa en la que estaban.-Está claro que os ha metido aquí para algo y puede que no tenga que ver conmigo.-

Edward pensó que aquello que decía la joven tenía sentido. Puede que la estuviera persiguiendo pero era estúpido que se molestara en montar aquella habitación con trampa para atraparla a ella y que aún no se hubiese presentado.

-¿Y qué debemos hacer?-preguntó Edward.

-Continuar por las habitaciones.-respondió la chica.

-¿Habitaciones? ¿Hay más igual que esta?-

-Sí.-

-De puta madre, me tengo que meter en más hornos.-

-Conmigo no te sucederá nada.-dijo la joven dirigiéndose a una de las paredes de la habitación.

-Cierto eres una buena bruja.-dijo con tono divertido el pirata mientras se acercaba a ella.-¿Se puede saber que haces?-

-Busco tus armas.-dijo la chica tajante.

-¿Mis armas?-

-Connor, busca por allí-le dijo la joven señalándole la pared de enfrente sin hacer caso a Edward. Connor obedeció.

-Te he preguntado algo.-dijo Edward haciendo que la chica se girara hacia él.

-Sí, tus armas. Están escondidas en algún lugar de esta habitación, lo he sentido al tocarte.-la chica volvió a girarse hacia la pared para tantear las baldosas.-Si no las encontramos no podremos salir de aquí.-continuó.

Edward se quedó paralizado al escuchar aquellas palabras pero acto seguido se puso a buscar como ellos hacían, golpeando las baldosas de la pared esperando que hubiese alguna hueca. Tardaron solo unos minutos en encontrar la baldosa ganadora. Connor fue el afortunado.

-¡Aquí!-exclamó el mohawk haciendo que tanto el pirata como la chica se giraran hacia él para después acercarse y observar su hallazgo.

-¡Son mis armas!-grito Edward apartando a Connor para cogerlas.

Mientras el pirata cogía sus cosas se escuchó un sonido extraño y en cada una de las paredes se abrió una puerta.

-¡Conseguido!-dijo la joven. -Ya podemos ir a la siguiente sala.-dijo Eve.

Los tres observaron las cuatro puertas que se habían abierto como si estuvieran decidiendo cual era la mejor. Edward se decidió rápido.

-Es una pena tener que separarme de alguien como tú.-dijo mirando a Eve de arriba a abajo. La joven arqueó una ceja como si no supiera de que le estaba hablando.-Me marchó, no quiero estar en este sitio más tiempo.-continuó el pirata.

-Pero...-dijo la joven antes de ser interrumpida por Connor.

-Capitán Edward. Debemos protegerla.-

Edward que andaba hacia una de las puertas se paró en seco para girarse hacia el muchacho. -De eso ya te encargas tú, nieto.-dijo haciendo hincapié en la última palabra con un tono burlón.

Eve y Connor intercambiaron miradas. Era cierto que debían permanecer unidos si querían acabar con Eva y que ellos dos tenían que protegerla para que ésta no la encontrara, pero parecía que el pirata tenía otros planes.

-¿Vais a empezar con el mismo rollo de qué ella es importante para mí?-

-¡Te ha salvado la vida!-dijo Connor.

-Lo sé.-replicó Edward.-Pero no la conozco, no sé quien es, ni siquiera sé que tiene que ver ella en mi vida y porque viene contándome estupideces de que tú...-Edward señaló de mala gana a Connor. No hizo falta que terminara la frase para que sus dos receptores le entendieran.

-Siento que eres importante para mí.-dijo Eve.

-Lo siento, yo no siento lo mismo.-contestó el pirata.

-Pero...-

Connor volvió a interrumpir a la joven.-Sé lo que te importa.-le dijo al pirata.-Quieres salir de aquí y poder seguir con tu vida de fechorías en el mar.-

-Veo que empiezas a comprender.-dijo el capitán pirata con una media sonrisa.-Empiezo a pensar que puede que seas un Kenway.-

Connor puso unos segundos los ojos en blanco y resopló para después continuar hablando con su abuelo.-Ella es la única que puede sacarte de aquí con vida. Ya has podido comprobar con tus propios ojos de lo que es capaz.-

Edward permaneció en silencio.

-Lo que tienes que hacer es protegerla y ella nos sacará de aquí a los dos.-continuó el mohawk.

El pirata miró a la chica como si esperara una confirmación, Eve se la dio asintiendo en silencio.

-Está bien, iré con vosotros pero cualquier tesoro que encontremos será mío.-

Eve sonrió y se abrazó a Connor, dándole las gracias por haber conseguido que Edward quisiera acompañarlos.

-Vale, quédate con todo.-dijo el joven para acto seguido devolverle el abrazo a Eve.

-Entiendo.-dijo Edward sonriente.-Tú te has quedado con el tesoro más valioso.-bromeó el pirata al ver la complicidad que había entre ambos. Connor sonrió dándole la razón.

-Bueno pareja, ¿Cuál es la puerta hacia el éxito?-preguntó Edward girándose sobre si mismo mientras señalaba cada una de ellas.

Connor miró a la chica como si ella supiera la respuesta.

-No lo sé. Hay que elegir una cualquiera.-dijo la chica.

-Hecho. Vamos por esa.-dijo Edward dirigiéndose hacia la puerta de su derecha. Connor y Eve le siguieron.


[Al haber elegido no hacer el acertijo Edward se ha alidado a Connor y a Eve. Connor pasa a ser un personaje desbloqueado. Si la elección hubiese sido hacer el acertijo, Edward hubiese pasado a formar parte del séquito de Eva y su compañero de viaje hubiese sido Haythan.]


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